“Los churros son un alimento saludable y beneficioso”, tal y como aseguró hace varias décadas el catedrático Francisco Grande Covián. Una afirmación que apoya y explica la doctora Pilar Martín Vaquero de la Clínica Diabetológica D-Medical.
Los componentes de los churros son los mismos que los del pan: harina de trigo, agua y sal. Y la única diferencia es que el pan se hornea y los churros se fríen. Pero si usamos unas buenas materias primas, tal y como hacemos en Grupo Cimorra, como el aceite de oliva o el de girasol, el churro no absorbe tanta grasa.
Entre las opciones a las que solemos recurrir para desayunar, por ejemplo, los cruasanes, las galletas maría o los cereales, los churros son los que menos calorías tienen. Si nos fijamos en los azúcares, salvo que espolvoreemos azúcar por encima, sólo tienen 2-3 gramos. Por el contrario, los cereales tienen 39 gramos y las galletas 24gramos.
Además, cabe destacar que los churros no tienen nada de colesterol ni grasas saturadas, contienen muy pocos azúcares refinados, son ricos en fibra y no tienen ningún colorante ni conservante.
Como puedes observar, los churros contienen numerosas razones para que se conviertan en nuestro gran aliado a la hora de desayunar. Hace un tiempo, preparamos un post en el que ofrecíamos alternativas para preparar unos churros caseros saludables en las que, por ejemplo, podíamos sustituir la fritura por el horneado.
