Bajan las temperaturas y aumentan nuestros deseos de disfrutar de una taza de chocolate caliente con churros. La receta de chocolate a la taza a la española es una de las más fáciles de preparar, no obstante, pueden surgir algunas dudas en cuanto a las medidas o ingredientes a utilizar a la hora de elaborarlo en casa.

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Sobre gustos no hay nada escrito o, por lo menos, eso es lo que tuvo que pensar el artífice de la receta que vamos a detallar a continuación: churros con chocolate y jamón ibérico. Probablemente, una receta que muchos no se atreverían a elaborar, sin embargo, los valientes que ya la han probado, coinciden en que la mezcla del dulce y del salado, provocan una sensación única en el paladar.

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La Sagrada Familia, Las Ramblas o el Barrio Gótico son algunos de los lugares de visita obligada cuando visitas Barcelona. Y es que hay muchos rincones para visitar en Barcelona, una ciudad cosmopolita abierta al Mar Mediterráneo y con una gran oferta de actividades culturales y ocio. Sus calles, barrios, edificios modernistas, parques, museos, junto a una gran gastronomía son algunos de los aspectos que destacan de la ciudad. Y ya sabes que en nuestros planes turísticos siempre hay que buscar alguna churrería en la que detenernos a disfruta de un delicioso café o chocolate con churros. Por eso, hoy os acercamos algunas de las más conocidas.

Ah, antes de empezar con nuestras recomendaciones, si nunca has visitado Barcelona, quizá te llame la atención que en muchas ocasiones a los bares se les denomina granjas. No te preocupes, no hay animales ni te has confundido de lugar, las granjas es el nombre con el que se conocen los bares tradicionales de Cataluña.

  • San Román: en pleno Eixample es una de las churrerías con más solera y tradición de Barcelona. Abren todos los días de la semana de 8h de la mañana a 22h de la noche y en ella, además de churros o porras, puedes encontrar productos artesanos como los pestiños.
  • La Pallaresa: situada en una de las calles con más granjas de este estilo, la calle Petritxol, en el Barrio Gótico que mencionábamos anteriormente. Es una de las granjas de Barcelona con más historia.
  • Chocolatería La Nena: ofrece uno de los mejores chocolates con churros y nata de Gràcia. Se trata de uno de esos lugares donde siempre hay una buena excusa para entrar y, si vas con niños, es el sitio idóneo. Y es que el lugar es acogedor y cuenta con un amplio espacio repleto de libros, juegos o un piano.
  • Dulcinea: es otro de los clásicos para comer churros de Barcelona. Destaca por su atmósfera tradicional que explica y por su versión alargada y crujiente de los churros. Ofrece churros rellenos, bañados y recubiertos con ingredientes muy diferentes. Por sus mesas han desfilado personajes destacados de la vida artística catalana como Salvador Dalí, entre otros.
  • Viader: es un rincón que siempre está repleto de turistas y barcelonesas, a todas horas del día, ya sea para desayunar o merendar. Cabe destacar que aquí es donde se creó la famosa bebida Cacaolat y además ofrece unos sabrosos churros.
Los mejores churros y churrerías de Madrid

Una de las tradiciones más castizas es disfrutar de unos buenos churros con chocolate cuando visitamos la capital de nuestro país. Para desayunar, merendar o a cualquier hora del día son un plan perfecto si hacemos una escapadita a Madrid. Por eso, hoy queremos mostraros algunos puntos clave en los que disfrutar de un delicioso chocolate o café con churros.

  • Chocolatería San Ginés: es uno de los sitios más populares en los que tomar un chocolate con churros en Madrid. Ubicado en el Pasadizo de San Ginés, el que precisamente le da nombre, fundada en 1894 y abierta las 24 horas. Se trata de un bar que recuerda los cafés de finales del siglo XIX. Cuenta con dos plantas en las que hay castizas mesas de mármol blanco y mostrador revestido de azulejos. Por su cercanía a la Puerta del Sol, es el lugar escogido por los más pacientes para tomar el primer chocolate del año.
  • La Antigua Churrería: se trata también de una de las churrerías más antiguas de Madrid, empezó en el Puente de Ventas y hoy en día cuenta con varias sucursales repartidas por la ciudad y municipios cercanos como Alcorcón, Móstoles o Getafe. Sus inicios se remontan a 1913 y van ya por la cuarta generación de churreros de la familia Quiroga.
  • Chocolatería Valor: cuenta con cuatro locales en la capital y ofrece diferentes tipos de chocolates. Sus churros, de masa esponjosa, también se han convertido en un referente. Quizá su establecimiento más popular es el situado en el Barrio de Salamanca. Sus locales están decorados con estilo clásico y sencillo, cuenta con varias mesas de mármol y sillas de madera, así como una terraza exterior.
  • Churrería cafetería Llorsan: En este caso, si no vas a comer churros, los churros pueden ir a ti. Ya que este establecimiento ofrece también desayunos a domicilio, tanto para particulares como para empresas.
  • El brillante de Atocha: además de ser famoso por sus bocatas de calamares, este establecimiento también es reconocido por sus churros y porras. Situado en la plaza Emperador Carlos V, es uno de los establecimientos más emblemáticos de Madrid que, si vas o vuelves a Zaragoza con el AVE, no tienes excusa para no visitarlo.

“Los churros son un alimento saludable y beneficioso”, tal y como aseguró hace varias décadas el catedrático Francisco Grande Covián. Una afirmación que apoya y explica la doctora Pilar Martín Vaquero de la Clínica Diabetológica D-Medical.

Los componentes de los churros son los mismos que los del pan: harina de trigo, agua y sal. Y la única diferencia es que el pan se hornea y los churros se fríen. Pero si usamos unas buenas materias primas, tal y como hacemos en Grupo Cimorra, como el aceite de oliva o el de girasol, el churro no absorbe tanta grasa.

Entre las opciones a las que solemos recurrir para desayunar, por ejemplo, los cruasanes, las galletas maría o los cereales, los churros son los que menos calorías tienen. Si nos fijamos en los azúcares, salvo que espolvoreemos azúcar por encima, sólo tienen 2-3 gramos. Por el contrario, los cereales tienen 39 gramos y las galletas 24gramos.

Además, cabe destacar que los churros no tienen nada de colesterol ni grasas saturadas, contienen muy pocos azúcares refinados, son ricos en fibra y no tienen ningún colorante ni conservante.

Como puedes observar, los churros contienen numerosas razones para que se conviertan en nuestro gran aliado a la hora de desayunar. Hace un tiempo, preparamos un post en el que ofrecíamos alternativas para preparar unos churros caseros saludables en las que, por ejemplo, podíamos sustituir la fritura por el horneado.

¿Y si elaboramos unos churros salados?

Aunque lo más común es comer los churros con chocolate o espolvoreados con azúcar, lo cierto es que pueden combinar a la perfección con productos salados. En este sentido, la innovación y la imaginación no tienen límites.

Basta con echar un vistazo en internet para encontrar numerosas opciones que, con las materias primas idóneas, el conocimiento y la experiencia de nuestros maestros churreros, permite crear unos churros perfectos para aquellas personas que prefieren alimentos salados.

La churrera Sandra Lafuente ha sacado a la venta el churro con queso y crema de pimiento (de piquillo o de padrón) y también los churros con queso, jamón y anchoa. En Madrid, Maestro Churrero pone a disposición de sus clientes los “Churros Deluxe”, y éstos están rellenos de ingredientes salados como el queso brie con sobrasada, ensalada de atún, pulpo a la gallega o jamón con salmorejo.

Una combinación muy aragonesa son los churros rellenos de ternasco con patata y vino tinto. Otra opción es el txanguro con aguacate, el queso de cabra con tomate rosa y albahaca, o el bonito con pimiento del piquillo y queso Philadelphia.

También podemos optar por churros de patata, queso Parmesano y mostaza, o los churros de patata con képchup y, por qué no unos churros con nuestro preciado jamón serrano.

Como podéis observar, un sinfín de combinaciones. Así, nuestra inquietud por innovar, probar cosas nuevas y sorprender a nuestra clientela hace que estemos en constante evolución y, ¿quién sabe?, quizá algún día nuestros churros salados puedan ver la luz.